Como sobrevivir a la Navidad

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Como sobrevivir a la Navidad

Consejos de una locutora freelance

Pues sí, parece mentira, parece que era ayer cuando estábamos decidiendo cómo sobrevivir a la Navidad del 2014 y ya han pasado 12 meses, vuelve a ser Navidad y algunos tenemos que ir desempolvando, de nuevo, el manual de cómo sobrevivir a la Navidad. Esta época de contrastes, que algunos adoran y otros no tanto, es tiempo de reuniones familiares, de fiestas de empresa, de balances y cierres de ejercicio, de nuevos planteamientos y de buenas intenciones para el año nuevo, pero, y he ahí el por qué de este post, también es fuente de polémicas en las familias, de grandes comilonas o de consumismo exacerbado.

Como sobrevivir a la navidadPara los que adoran estos días, las luces y las estrellas, los adornos, ya sean religiosos o no, la búsqueda a la desesperada del regalo perfecto para sus seres queridos, no hay problema. El problema, y gordo, lo tenemos los que no nos gusta, para nada, la Navidad y lo único bueno que tiene es que tenemos vacaciones, o al menos, algún que otro día libre.

Sobrevivir a las comidas familiares.

No estoy en contra, para nada, de las comidas familiares, todo lo contrario. Suelo comer todas las semanas con mis padres y mis hermanos. Como todas las familias, tenemos nuestros más y nuestros menos, pero podemos decir que somos una familia bien avenida. Lo que no me gusta nada de nada, es la OBLIGACIÓN de tener que cenar juntos en Nochebuena. Y es que como vas a decir a tu madre o a tu suegra, según el caso, que vas a quedarte en casa en Nochebuena o en año viejo, cenando en bata o yéndote a dormir a las 11 de la noche. Lo menos que piensan de ti es que te has vuelto loco. Y aunque, como decía, somos una familia bien avenida, en estas situaciones siempre está el que bebe un poco de más, empieza a decir tonterías y como que colma la paciencia del resto.
Y esto en familia cercana, si tienes la suerte o la desgracia de pasar alguna de estas fiestas con amigos o familiares con los que solo te ves en estas fechas, las situaciones pueden llegar a ser de lo más variopintas.
Mi consejo en estas situaciones es tratar de evadirse de la tonterías de los demás y tratar de que la noche pase lo antes posible y sin grandes broncas. El que bebe, luego no se acuerda de nada o, si se acuerda, encima le hace mucha gracia, y el que ha contestado o protestado, al final, es el que se lleva el premio a aguafiestas del año. Así que, aprovecha para pensar en tus cosas y desentiendete de las bobadas del gracioso de turno.

Sobrevivir a las grandes comilonas.

Lo cierto es que tengo la suerte de que comer no me apasiona y me conformo con una tortilla de patata o unos buenos huevos fritos. Pero… ¿cómo vas a cenar tortilla o huevos fritos en Navidad? ¿Te has vuelto loca? Efectivamente, no tenemos más remedio que claudicar al cordero, al cochinillo, al pavo o al marisco. Que sí, que me gusta, pero resulta que justamente esa noche, por la obligación de tener que hacerlo, no me apetece. Además, para qué estar horas y horas en la cocina en lo que se supone que es una jornada tan señalada y en la que todos debemos juntarnos para hablar y estar juntos. En fin, que hace años, cuando el único día que se comía algo especial era en Navidad, podía entenderlo. Pero a fecha de hoy, que comemos casi lo que queremos cuando queremos y que las connotaciones religiosas de la Navidad prácticamente se han perdido, se me escapa de mi entender. Y otro punto en contra… los precios. Aprovechando que todos comemos o queremos comer lo mismo en las mismas fechas, los precios de muchas cosas se disparan por las nubes.
¿Y como sobrevivir a la Navidad y sus comilonas? En mi caso, lo tengo sencillo, comiendo sólo lo que me apetece y lo que me gusta. No voy a reventar una noche por comer algo que puedo comer, con más ganas, cualquier otro día del año. En tu caso, si te gusta comer, no comas como si no hubiera un mañana… La cena de Nochebuena, la comida de navidad, su cena… Hay más días para seguir comiendo. No hace falta morir en el intento de comer toooodo lo que preparamos para una noche.

Sobrevivir a la búsqueda de regalos.

Esto sí que lo llevo mal.No me gusta nada de nada ir de compras. No me gustan las aglomeraciones y, de remate, no me gusta pagar más dinero por algo que una semana después voy a tener mas barato.
Si hay niños de por medio, que aún conservan la ilusión de la navidad y esas cosas que los mayores, en muchos casos, hemos perdido, la solución es adelantarse a las fechas y comprar los juguetes en… ¿octubre? ¿noviembre? Además de que los precios no están hinchados por las prisas de última hora, te aseguras que encuentras lo que quieres. En estos días, muchos de los juguetes preferidos de los peques están agotados hasta en fábrica…
Y si todos somos mayores, dos opciones: adelantarse como con los niños o dejar las compras y los regalos, que en muchos casos son caprichos que no necesitamos, para una semana después de reyes y con el mismo presupuesto, podemos elegir un montón más de cosas, pues ya están rebajadas.
Y seamos realistas, lo bonito de la navidad no deben ser los regalos, sino el poder estar todos juntos, compartiendo un rato, con gente que, en algunos casos, solo vemos en determinadas fechas como éstas… ¿O no?

Y como ayuda para todos estos “males”, os recomiendo que os paséis por el post que publiqué hace unas semanas, en el que hablaba de la relajación y en el que os regalaba un ejercicio de relajación, muy efectivo para casos de desesperación total en Navidad.

Y aunque sea poco de Navidad, dale al play, y tendrás un Feliz Navidad a un click…

¿Y tú? ¿Te gusta o no la Navidad? ¿Tienes algún consejo que darnos sobre como sobrevivir a la Navidad? ¿Alguna anécdota que contarnos? Ya sabes, cualquier comentario es siembre bienvenido.

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